Boron Notas

“En lo comercial, para Argentina, China es más importante que EEUU”


El presidente Macri se encuentra en China por la Cumbre del G20. Recibió halagos de Barack Obama por su política y mantuvo reuniones con Vladimir Putin y Ángela Merkel, entre otros. Atilio Borón, politólogo, sociólogo, docente universitario e investigador, analizó el rol de Argentina en la cumbre, en una entrevista con el programa radial La Revancha (FM La Tribu)

 

Por Ana Schimelman, para La Revancha

-En sintonía con la política que viene llevando Mauricio Macri a nivel internacional, ¿qué fue a buscar a esta cumbre del G20?

-Creo que fue a buscar algo que está necesitando desesperadamente: inversiones genuinas que le permitan lanzar un programa económico que garantice la expansión de empleo, tratando de atraer el interés de China, dejando a un costado la Alianza del Pacífico, y teniendo gestos con Obama, refiriéndose a una condena a Corea del Norte por haber disparado tres misiles. Esto fue insólito, no porque eso no sea condenable, pero en ese caso también habría que condenar cuando esos misiles los dispara Israel, EEUU o Arabia Saudita, cosa que este gobierno no hace. El resultado de todo esto se verá los próximos meses, lo que queda en pie es que China como protagonista comercial es más importante para Argentina que EEUU, porque ha ratificado su disposición a hacer fuertes inversiones en Argentina: tiene dos grandes proyectos en el sur, como la construcción de dos empresas hidroeléctricas y probablemente ampliará la cuota o la cantidad de soja que va a comprar a nuestro país. Además es el país que tiene más dinero, porque EEUU está fuertemente endeudado. Creo que la ayuda económica china va a venir con algunas limitaciones, no tan rápido como Macri desea.

-Uno de los puntos que trascendió periodísticamente sobre la reunión entre Macri y Xi Jinping fue en relación a rediscutir la balanza comercial que en los últimos años viene siendo muy favorable a China, donde Macri pidió que la potencia compre más productos nacionales. ¿Creés que esto puede efectuarse?

-Habrá que ver, el tema es que Argentina no tiene grandes ofertas para hacer en ese terreno. Puede lograr que aumente la cantidad de soja procesada en lugar de comprar la soja a granel, pero por el lado industrial no veo que se pueda avanzar mucho. China es un polo industrial que ha arrasado con los europeos y los japoneses, y no veo el sector de la economía industrial argentina que pueda tener algo para ofrecerle a los chinos.

En ese sentido Macri ha levantado reiteradas veces una frase que es ‘convertir a la Argentina en el supermercado del mundo’. ¿Ese es el lugar en que Cambiemos está pensando ubicar a la Argentina en el mercado mundial?

-Yo creo que sí, pero la pregunta que habría que hacerse es si la Argentina, teniendo en cuenta los últimos 50 años de historia, tiene condiciones para tener un lugar diferente. Es un país que ha sufrido un proceso brutal de desindustrialización en los ’70, después agravado por las políticas de apertura del Menemismo en los ‘90. Se corrigió ese rumbo parcialmente en los años del Kirchnerismo, pero los correctivos que se emplearon no fueron suficientes, porque no había suficientes recursos del Estado para promover una política industrial más de fondo. De todas formas, se reconstruyeron varios sectores muy importantes, inclusive un elemento cultural que fue Tecnópolis, que era una exaltación de la Argentina tecnológica e industrial, ahora desarmada por el gobierno actual a partir de una política muy torpe y reaccionaria. Ahora nos cuesta mucho pensar en Argentina con una potencialidad industrial, porque para eso se necesita una política industrial muy firme articulada con una política educativa. Hay que promover el estudio de las ingenierías y de las carreras técnicas, y para hacer eso hace falta dinero, no es cuestión de un discurso. El Estado argentino es un estado pobre, siempre lo fue, no tiene suficientes recursos porque las divisas internacionales las controla un oligopolio las 30 o 40 empresas. Ese dinero no entra en el Estado, va a los bolsillos de los particulares, a diferencia del petróleo que exporta Bolivia o Venezuela. Acá las exportaciones van a parar a los bolsillos privados, entonces tenés un Estado que en términos comparativos es débil, no tiene dinero para hacer una política industrial integrada y en el mercado te deja afuera de competencia.

-Macri en su discurso le pidió a los países desarrollados acabar con medidas proteccionistas que traban las negociaciones por un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el MERCOSUR. ¿Es viable pensar en estos tratados de libre comercio en el corto plazo?

-Yo creo que no porque los países desarrollados tienen un esquema proteccionista muy fuerte. Para ponerlo en un ejemplo concreto, Argentina no puede exportar limones a EEUU. Qué me vas a venir a hablar de libre comercio cuando países como EEUU no permiten el ingreso de limones argentinos producidos en Tucumán. Tanto Macri como Cristina se quejaron de eso, y no creo que vayan a hacerlos entrar en razón. De todas formas, la apuesta a un mundo de libertad de comercio es un acto de soberana ingenuidad.

-¿Qué consecuencias podría traer en el caso de que se apruebe un tratado de estas características?

-Aumentar el nivel de desempleo principalmente, porque nos transformamos en supermercado pero dejamos de ser taller, dejamos de fabricar satélites. Eso es producto de una mala política basada en decir que cada cual se especialice en lo que es más capaz, que es la ficción del pensamiento neoliberal. Eduardo Galeano supo explicarlo muy bien, diciendo que esta teoría de la especialización consiste en que unos se especializan en ganar y otros en perder y nada más que eso, y creo que tenía razón al sintetizar de esta forma la falacia del librecambio.

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